salir del cierre

Salir del cierre

La exposición al mundo ha comenzado.

El carnet de conducir es un amuleto muerto.

A los veintiún años, el plástico no es una promesa de libertad, sino una sentencia de desplazamiento.

Enzo sostiene el documento con la inercia doméstica de quien ha habitado, durante décadas, la geografía de las baldosas.

El afuera es una abstracción.

La infancia de Enzo fue un ejercicio de protección inmunológica, mucha luz, mucho parque; pocos niños. Era algo así como un muro de cristal, totalmente transparente, con sonidos adultos y seguros. Cero riesgo.

El sujeto se basta a sí mismo en su propia clausura.

Pero entonces llegó el animalito.

Rufus no llegó como un compañero, sino como una interrupción.

En la pulcritud del aislamiento, el perro fue el desorden de la carne.

Un Golden de pelaje arena que ignoraba la transparencia digital del mundo de Enzo.

Rufus era la presencia que exigía el peso de lo vivo: una pelota de tenis babosa, el calor de un lomo apoyado contra las piernas.

El perro le enseñó el alfabeto del afecto, una gramática que no se puede digitalizar.

«La casa ya no te alcanza», sentenció el padre.

Tenía razón.

La interioridad perfecta se agrieta cuando aparece el Otro.

Hoy Rufus ha muerto y el vacío que deja no es el silencio estéril de la infancia, sino la negatividad del duelo.

Al tocar el collar frío —una cosa que ya no sirve para nada—, Enzo comprende que el vidrio se ha roto.

La muerte es la única verdad que la sociedad de la transparencia no puede digerir.

El dolor fue, curiosamente, la llave que abrió más aún la cerradura de la retracción.

La exposición al mundo ha comenzado.

Enzo se sienta frente al volante.

El motor arranca con un murmullo que vibra en los huesos.

Mira el retrovisor: la casa, el refugio de la mismidad, mientras se aleja.

Adelante, la calle se extiende como una pileta inmensa a medianoche.

El ruido es una agresión, una violencia necesaria.

Enzo mete primera.

El coche avanza.

Ya no pide permiso al aire para entrar.

La exposición al mundo ha comenzado.

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